¿Cómo juega el Internacional del Chacho Coudet?

Repite el esquema y la ideología de Racing: 4-2-3-1 y posesión de pelota. Su amigo D'alessandro es protagonista. Empató con la U, pero mostró una maqueta de lo que se viene.

La punta de la chomba sobre el jean, el cinturón brillando al aire y las dos manos haciendo curvas sobre la boca para amplificar el sonido: “Eh, Cabeza, vení cabeza”. Andrés D’alessandro, al que jugando juntos en River le bautizó una gambeta como la boba, se acerca a charlar con su flamante entrenador. Le marca una zona donde atacar: en la jerga del técnico de Internacional se llaman pasillos donde entrarle al rival. Para cada partido, el entrenador y su cuerpo técnico buscan variantes para profundizar. Ese su cambio de colores. El esquema que utiliza es el mismo que en Racing.

Coudet asume su tercera etapa como entrenador, aunque haya desplegado dos estilos. El primer inició en Rosario Central. El esquema era 4-3-1-2 (con Giovani Lo Celso o Franco Cervi de enganches). Los centrales jugaban directo para dos centrodelanteros en estado de gracia -Marco Ruben y Marcelo Larrondo-. La ideología siempre era el protagonismo, pero el fútbol era directo y la posesión no era una prioridad. El quiebre se dio tras la derrota por los octavos de final de la Libertadores 2018 contra River, ya en Racing. Antes, el juego era directo, algo quizás lógico considerando que su delantero era nada más y nada menos que Lautaro Martínez. Perder contra Marcelo Gallardo le planteó una nueva chance. Desde ese día, cambió la piel.

Unos días después, curiosamente contra Rosario Central, Coudet puso de volante central a Marcelo Díaz, dibujó un 4-1-3-2 y desplegó el fútbol que emplearía un año y medio después, ininterrumpidamente. Posesión de pelota, pases cortos, jugadas que arrancan en tener superioridad numérica desde abajo, van por un costado y terminan en la otra periferia. Un mediocentro más bajo. Tres interiores en una línea posterior. Dos delanteros. Las bandas para que las empleen los laterales, con una filosofía clara: “Los extremos no son para estar, sino para llegar”.

Coudet ahora dirige un equipo con camiseta roja, llamativo para una semana donde en Argentina se jugará el clásico de Avellaneda y él, desde Porto Alegre, hinchará para los celestes y blancos. Sin embargo, el esquema y el estilo parece el mismo de Racing. Damián Musto hace las veces del chileno Díaz -hincha de su rival, la Universidad de Chile-. Rodrigo Lindoso es su mediocampista que marca el camino: antes lo hacían Matías Zaracho o Nery Cardozo, quizás no poseen tanto la pelota, pero en sus movimientos aceleran o frenan. Los volantes por afuera son claramente internos: Edenilson y Patrick recuerdan a Solari o a Pol Fernández, siempre llegando al área, respaldando a los centrodelanteros.

Esta vez, la diferencia está en la disposición de los hombres de ataques. Lisandro López y Darío Cvitanich son dos delanteros de área. Paolo Guerrero, claro, es un atacante de excelencia. D’Alessandro hace las veces de segundo delantero, aunque se mueve con mayor libertad. Quizás, tiene las mismas facultades que Licha en algún momento en La Academia.

Para Argentina, la construcción de juego de Coudet ya es conocida y premiada -ganó dos títulos-. El entrenador de 45 años llega a su tercer club, pero continúa en su segunda etapa. El protagonismo lo sigue apasionando. Brasil y la Libertadores reciben un técnico maduro y con convicciones profundas por el buen juego. El primer paso, un 0-0 con poca efectividad en el arco rival y con mucho pase al pie, es una maqueta de lo que se viene.

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