¿Cómo construye sus jugadas el San Lorenzo de Pizzi?

En los papeles parecía un 4-3-3, pero en cada jugada el esquema variaba a un 3-2-4-1. El rol de los laterales en el nuevo equipo. El cuadrado en el medio con Belluschi como gran conductor.

Apenas comienza el partido, San Lorenzo transforma el esquema que parecía puesto en los papeles: pasa de un 4-3-3 a un 3-2-4-1.

La primera modificación la da Gerónimo Poblete: el volante central desciende en cada jugada, en principio, como líbero. Fabricio Coloccini y Marco Senesi se abren. Si la presión de Haedo Valdez y de Larrivey no lo permite, Poblete se para por uno de los costados y sólo un defensor se abre. 

La segunda es de los laterales: Salazar y Pittón ascienden casi como extremos. Como la mayor parte de los ataques se dan por derecha, Pittón termina cumpliendo casi un rol de centrodelantero ya que los centros de Salazar, si pasan a Bareiro, le quedan a él. La diferencia con un wing clásico está en el verbo: en este caso, la idea es que por los costados los jugadores lleguen a posición en vez de ya estar en la posición.

La tercera es la conformación de un cuadrado en el medio con dos alturas . Belluschi y Menossi se preocupan por ser el segundo pase, tratando de ser receptores de alguno de los tres centrales.

La cuarta es la segunda parte del cuadrado: Cerruti y Fértoli se cierran, dejan de ser extremos para pararse como mediapuntas detrás de Bareiro. Buscan ganarle la espalda a los dos volantes centrales de Cerro Porteño (Aguilar y Villasanti) y desordenar a la defensa de los visitantes, que obligan a decidir en cada jugada si les salen los laterales o los centrales.

Bareiro es la punta de lanza. No se modifica en la posición. De a ratos, queda un poco aislado. No tuvo situaciones de gol claras.

Lógicamente, con la expulsión de Espínola fueron cambiando las variantes tácticas.

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