Cerro Porteño está de fiesta: las claves de un gran equipo

Haedo es el líder. Carrizo desequilibra por los costados. Cáceres es el cerebro. Jubero es un especialista en Copas internacionales.

Haedo Valdez da tres palmas, levanta el pulgar, felicita, da una indicación, dos, tres, señala para todos lados, vuelve a aplaudir, vuelve a levantar el pulgar: todo en diez segundos. La Olla explota de amor por él. No es un hombre de la casa, pero desde que llegó en 2017, se ganó el cariño del público. Tiene 35 años, jugó dos mundiales y cuatro Copa América. El equipo late a su ritmo. Aplaude para agradecerle a los rivales que devuelva una pelota tras lesión y para que sus compañeros imiten su gesto. Es el corazón en la cancha y no hace falta que haga un gol para ser el líder de esta historia.  

Fernado Jubero, que conoce de memoria al fútbol paraguayo, dice que Cerro Porteño es el pueblo. Que, cuando gana, se siente la alegría en Asunción. El español dirigió Guaraní, Olimpia, Libertad y, ahora, al Ciclón. En 2015, perdió la semifinal de la CONMEBOL Libertadores contra River. Con Libertad llegó a semifinal de la Sudamericana. Esta es su chance. Lo demuestra siendo una topadora: en la cuarta fecha, ya tiene 12 puntos y se clasifica para los octavos de final, con tiempo de sobra. 

Federico Carrizo es el eléctrico. Desequilibra por izquierda yendo hacia adentro. Aprovecha jugar invertido para gambetear con su pierna hábil y así sacarse rivales de encima. Se asocia Marcos Acosta para que le pase por afuera. El 4-4-2 de Jubero necesita que, por las puntas, el ataque sea punzante. Por como se da el partido, del lado de Escobar y de Villasanti, Cerro es apenas menos ofensivo. La construcción siempre es del centro hacia los costados: Cáceres es el cerebro. Va al frente como sea. Sobre todo, cuando Ricardo Oliveira le marca el gol y la reacción es imparable.

Con chipás en la mano, la tribuna delira entre los 31 y los 36 minutos. Cerro pasa de perder 1-0 a clasificarse a octavos de final. Es 4-1. El estadio es una fiesta. Llueven aplausos. Haedo Valdez aplaude también a la hinchada.

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