Campaz: la figura de la serie que sobrevivió a que lo picara una culebra

Hizo los dos goles de Deportes Tolima para ganarle la serie a Macará. Tiene 19 años y es uno de los talentos del fútbol colombiano.

Jaminton Campaz podría no haber sobrevivido. Era un niño y para juntarse unas monedas pescaba pinagua, un molusco que, dicen, es una maravilla para cualquier paladar. Una tarde, estaba dentro del agua y una culebra le picó el dedo más chico del pie. Se le puso todo rojo. Tuvo miedo, pero un anciano sabio que lo acompañaba se lo apretó y le sacó todo el veneno. Nunca perdió el vicio por pescar, pero de esa jornada le quedó un tremendo susto. Del que salió más fuerte que nunca.

Campaz es un joven talentoso de 19 años que metió los dos goles de Deportes Tolima para eliminar a Macará. Su historia de vida es puro fútbol, aunque atípica. Su mamá fue jugadora: arquera del primer equipo de Tumaco. Ella quería que su niño crack fuera jugador. La vida nómade lo dejó en Ibague, donde recaló en la academía River Soccer hasta terminar en Tolima, donde comenzó a lucirse. Aunque no es nuevo: en 2017, jugó el Sudamericano y el Mundial sub-17 representando a Colombia.

El entrenador de Deportes Tolima elige el esquema de moda: 4-2-3-1. En la primera parte, utilizó a Campaz detrás del centrodelantero. Aunque no se trata de un mediapunta. Es un enganche, de los clásicos. Zurdo. Se acerca a tocar con los volantes centrales, tiene buen pase largo y disfruta de pisar la pelota. Algo así como el estilo de Juan Fernando Quintero, uno de los míticos futbolistas de la Libertadores. Está, además, en pleno estado de confianza: marcó un gol en la ida y otro en la vuelta. Pero la mayor demostración de fe la dio pateando de treina metros una pelota que bien podría haber asistido a un colega. No fue gol, pero no se fue lejos.

En el segundo tiempo, con el ingreso de Daniel Cataño, se corrió como mediapunta por derecha. Ese lugar le permite construir juego, ya que arranca desde la derecha, con el campo a su favor. Una visión muy favorable para un esquema que tiene un extremo del otro lado. Por adentro, toca más rápido. Por afuera, se da algunas concesiones más. Parte de eso tiene que ver con que tiene 19 años, pero debutó a los 16. Fue en abril de 2017. La historia recién arrancaba. El relato sigue. Hay Campaz para rato. 

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