La Paz fue una fiesta de fútbol: Defensor ganó de visitante 4-2

Expulsaron a Heber Leaños. Los uruguayos, con uno más, ganaban 2-0. Bolívar se puso 2-2. Pablo López hizo una gran jugada para un penal y Laquintana cerró el partido con un tiro de atrás de mitad de cancha.

Defensor Sporting sabía previamente que la condición geográfica del lugar le implicaba: cuidar muy atentamente su última línea y aprovechar la situación que le quedara. No esperaba, claro, tener un jugador más desde los 27 minutos, por el pisotón en el pecho de Heber Leaños. Y aunque la expulsión no modificó los protagonismos, los uruguayos se trajeron de La Paz un resultado, en la previa, muy bueno, pero que deja un sabor amargo por todo lo que se sufrió. Porque, claro, nadie esperaba a Jorge Pereyra Díaz. Pero menos se esperaba a Pablo López. Fue histórico.

Gran parte de la explicación del partido tiene que ver con Gastón Rodríguez. Sin las inspiradas manos de su arquero, Defensor nunca podría haber sostenido el resultado. Porque Bolívar siempre intentó. Con Callejón y con Riquelme, de a ratos, difícil de controlar –el delantero pelado tuvo situaciones clarísimas, una de aire sobre todo-. Con avances que generaban tiro libres. Con un constante peligro que encontraron su mayor freno a los 4 minutos del segundo tiempo cuando el arquero de 24 años sacó una pelota impresionante.

Bolívar siempre fue protagonista. Asumió su rol y fue para adelante constantemente. Su primer problema fue la expulsión. Su segundo fue el momento que tanto esperaban los uruguayos: contraataque, pases precisos, usando toda la cancha para llegar con tiempo y Martín Rabuñal que abrazó la pelota con todo el empeine como para cruzarla y ahogar los sueños bolivianos.

Ir ganando le dio calma a Defensor. El Tata González, experimentado y pensante jugador, empezó a mover la pelota. Defensor ubicó a Pablo López de extremo izquierdo y, desde ahí, empezó a desequilibrar. Así vino el golazo del mediapunta, que no necesitó siquiera un centrodelantero que la empujara. Gambeteó a un rival y entrando al área se la picó al arquero.

Demoró la suerte en aparecerle a Bolívar. Siempre mereció un poco más. Necesitó de la luz que se posó sobre Pereyra Díaz, que en siete minutos tuvo el olfato justo para meter dos goles e igualar el encuentro. Primero, para poner la pierna y superar a Rodríguez. Segundo, para picar al espacio justo, ganarle la espalda a los defensores y cabecear.

El 2-2 no frenó el ritmo del partido. Lo multiplicó. Fue palo y palo. Con el estadio lleno en La Paz, el encuentro fue para alquilar balcones. Hasta los últimos segundos, fue vibrante. Tan entretenido fue que a Defensor le anularon dos grandes jugadas, que terminaron dentro de la red. Una fiesta de fútbol. Pero volvió a aparecer López. Agarró la pelota, se puso a gambetear, penetró desde izquierda a derecha, le hizo penal Viscarra y Álvaro Navarro lo metió.

La frutilla de un partido impresionante la hizo Laquintana. En un contragolpe, pasó mitad de cancha y buscó el arco, tirando un misil. Fue un resultado memorable para Defensor. Sobre el final, el árbitro expulsó a Riquelme y a Castillón. Bolívar terminó con 8 jugadores. Será difícil la vuelta para los bolivianos. Defensor se quedó con todo.

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