Salvio hace la diferencia

Tevez organiza los ataques. Salvio aparece para definir. La fórmula de Miguel Russo para llegar a los octavos de final.

Tener un jugador como Eduardo Salvio, que en menos de una semana hace tres goles en la CONMEBOL Libertadores, habla de un equipo que se planta como un candidato a pelear en grande. Como en ningún otro torneo, en este los goles son imprescindibles. Son la barrera para poder mostrar tu idea. Sin romances entre la pelota y la red no se sobrevive. El Toto metió tres, en dos partidos distintos, todos para justificar la victoria de su equipo. No es poca cosa.

Lo que todavía subraya más la capacidad de Salvio es que no le hicieron falta muchas intervenciones para ser determinante. Dos ocasiones fueron suficientes: romperle el arco a Andrés Mosquera, que aguantó con el alma y respiró gracias a la ayuda del travesaño; ser un rebotero de lo que había dejado una definición trunca de Nicolás Capaldo, enganchar y meterla con la zurda hacia el palo lo más lejano. Lo que destaca otra virtud que lo expone como una figura: resuelve con la zurda con precisión, aunque no sea su pierna más hábil.

Esta noche, en la victoria contra Independiente Medellín, Boca está alargado en el campo de juego, la distancia entre Franco Soldano y Carlos Izquierdoz resulta enorme, entonces los volantes quedan alejados del juego. El Toto lo sintió, pero se la ingenió para asociarse con Carlos Tevez y generar peligro en circunstancias claves. El 10 encontró siempre espacios para jugar, entendió dónde recibir y conectó esas distancias. No alcanzó para brillar, pero sí para controlar. 

El otro socio de Salvio es el espacio vacío. Cuando la jugada acontece desde la izquierda, con el aporte de Gonzalo Maroni, sabe cómo atacar el costado opuesto. Entra a una intensidad que es muy difícil de controlar. Y ese es tan sólo uno más de sus tantos recursos que lo vuelven una de las figuras de la Copa.

 

Cerrar