Boca campeón de la CONMEBOL Libertadores 2001: el recuerdo del segundo título con Carlos Bianchi

Lo mejor del equipo argentino en el título que logró ante Cruz Azul

Juan Román Riquelme se arrodilla en el césped de La Bombonera. Mira al cielo. Se tapa la boca y reza. Reza con toda su fuerza. La definición por penales ante Cruz Azul en la Final lo convoca a llamar a la fe. La CONMEBOL Libertadores 2001 tuvo un factor inolvidable para Boca Juniors: dos series por penales determinantes. Tanto las semifinales, ante Palmeiras, como la Final, frente al conjunto mexicano, se definieron desde los doce pasos lo que potenció la fama de Carlos Bianchi como el dueño de la varita de la suerte.

La Fase de Grupos no fue tarea fácil para Boca. Los partidos se ganaron por poca diferencia de gol y con mucho esfuerzo, pero sólo perdieron uno. Los rivales fueron: Cobreloa, Deportivo Cali y Oriente Petrolero. Tras quedar puntero avanzó a los Octavos de Final donde eliminó a Junior. Luego, en Cuartos, dos cómodos triunfos ante Vasco da Gama: 1 a 0 en la ida y 3-0, con brillo, en la vuelta. 

La verdadera tensión se vivió en Semifinales ante Palmeiras. Un año antes, el conjunto de la Ribera había ganado la Libertadores en San Pablo y la rivalidad estaba fresca. En la ida en La Bombonera empataron 2 a 2 y la tensión, otra vez, se trasladó a Brasil. De visitante el equipo de Bianchi fue superior. Celso Roth apostó con un 4-2-2-2  para frenar la ofensiva de Boca, pero no pudo. Ese día, brilló Riquelme.

A los dos minutos de partido la defensa ya estaba desordenada y Leonardo y Felipe chocaron entre sí dando lugar al 1 a 0 de Gaitán. Quince minutos después llegaría el segundo gol del partido: una mágica jugada de Riquelme, que con sus amagues desconcertó al arquero rival y potenció la ventaja.

La intensidad y el cansancio son eternos enemigos y el Xeneize comenzó a bajar su rendimiento. Ahí fue que a los 36 minutos llegó el gol de Fabio Júnior y la situación comenzaba a complicarse para el equipo del Virrey. El primer tiempo finalizó con algunos disturbios, los hinchas ingresaron a la cancha, Alexandre vio la tarjeta roja tras una situación con Serna y los ánimos se tensionaban aún más. En la segunda mitad el empate fue a los 66 minutos tras un error de Bermúdez que terminó en contra y una vez más el equipo de Bianchi tenía que definir por penales.

Riquelme, Delgado y Bermúdez convirtieron, Traverso erró y Córdoba despejó los tiros de Alex y Basilio mientras que la definición de Arce pegó en el palo y Boca avanzó a la gran Final. La magia de Riquelme en aquel partido deslumbró a los brasileños que luego bautizarían a sus hijos con el nombre de aquel 10 que los conquistó con su juego.

La final también se vivió con mucha tensión. El rival fue Cruz Azul que venía con una gran performance y había eliminado a River y a Rosario Central. La ida se disputó en el Estadio Azteca, donde el Chelo Delgado anotó en el triunfo por 1 a 0. La vuelta en La Bombonera. Francisco Palencia puso el 1 a 0 para los visitantes. La serie estaba igualada y una vez más el equipo de Bianchi tenía que definir desde los 12 pasos. La historia se repetía tal como ocurrió en el 2000 cuando se enfrentaron ante Palmeiras y levantaron la copa luego de imponerse en los penales.

Riquelme se arrodilla. Ruega. Implora. La imagen del ídolo arrodillado sería inolvidable. Dios tenía que escucharlo, el crack de Boca estaba llamándolo y necesitaba de su ayuda. Arrancó Alex convirtiendo y luego llegó el turno de Román que ejecutó a la perfección. Solo Francisco Palencia anotó para los locales mientras que en Boca, Serna y Delgado convirtieron y Bermúdez erró. Hace 19 años Dios escuchó a Riquelme, Boca era campeón de América por segunda vez consecutiva y la gloria era hermosa.

Boca campeón 2001

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