El día que Atlético Mineiro salió campeón de la Copa Libertadores 2013 con Ronaldinho

Decían que su carrera estaba acabada y conquistó la competencia más importante de América

“Hace poco tiempo atrás decían: ´el show está acabado, Ronaldinho está acabado´… los renegados”, el que habla es Ronaldo de Assis Moreira, el ídolo brasileño que a sus 33 años a pesar de las críticas y los cuestionamientos logró su objetivo: se consagró campeón de la Copa Libertadores con Atlético Mineiro. Además de sonreír y emocionarse por la victoria, le dedicó un rato a sus haters: “No siempre fui un atleta errado, hay veces que tienes muchas cosas fuera del campo que hacen que un jugador no consiga demostrar todo lo que puede dentro de la cancha. No estoy diciendo que un atleta no comete errores afuera del campo de juego, pero no siempre soy un atleta”.

Aquel 24 de julio de 2013 Ronaldinho consiguió la estrella que le faltaba para convertirse en uno de los cuatro jugadores del mundo que ganaron un Mundial, la Champions League y la Libertadores, pero la historia comienza varios años antes.

A los 15 años esperaba en las calles de Vila Nova, Porto Alegre a que algún auto lo acercara a entrenarse a Grêmio. En 1997 firma su primer contrato con el club y comienza el juego que desde el inicio estuvo teñido de polémica. Y, como con todos los ídolos, del amor y el odio de las hinchadas. A comienzos del 2001 se sube a un avión para cambiar su vida dejando atrás a su Brasil natal y apostando por el fútbol europeo: el PSG era su nuevo hogar. El traspaso estuvo marcado por la polémica ya que el club de Porto Alegre aseguraba no haber autorizado el pase, pero Francia era su nuevo destino.

En julio de 2003 cambió la Torre Eiffel por La Sagrada Familia y pasó a defender la camiseta del Barça. Su juego deslumbraba a todo Europa, la audacia y la creatividad lo caracterizaban y Dinho reivindicaba lo que muchos habían olvidado: la diversión y alegría a la hora de jugar. Con el azulgrana se consagró campeón de la Champions League, La Liga, fue elegido como mejor jugador del año y los aplausos se repetían al unísono de los títulos. En 2005 Ronaldinho logró en España lo que nadie. Consiguió una estrella que no es reconocida por la FIFA, no aparece en su listado de conquistas ni medallas. En un partido entre el Real Madrid y el Barcelona que finalizó 3 a 0 anotó dos golazos en el Santiago Bernabeú y recibió la ovación de los hinchas del Merengue. Esa noche Dinho conquistó a los rivales. En 2008 se despidió y le dejó la 10 a su amigo, Lionel Messi.

Su camino siguió por el Milan de Italia y en 2011 volvió a su Brasil querido, primero a Flamengo y luego, sin evitar la polémica tampoco, en 2012 inició el recorrido en Atlético Mineiro. 

Así llegó Dinho a la Copa Libertadores de 2013. El equipo de Belo Horizonte fue primero con holgura en el Grupo que compartía con São Paulo, Arsenal y The Stronges. En los octavos de final eliminó a un viejo conocido, São Paulo, y luego en los cuartos de final tras empatar en el resultado global ante Tijuana, el gol de visitante jugó en su favor. El equipo dirigido por Cuca avanzaba a las semifinales. Ante Newell’s perdió 2 a 0 en la ida, pero luego de local revirtió el resultado y ganó 2 a 0. Los penales fueron la salvación y se quedaron con un lugar en la final.
Durante todo el campeonato las asistencias de Ronaldinho fueron determinantes y fue premiado como el jugador que más pases de gol otorgó con 7 asistencias en 14 partidos.

Atlético Mineiro Campeón Libertadores 2013

La final fue ante Olimpia, y en Asunción perdieron 2 a 0. La última esperanza estaba en Belo Horizonte. Esa noche Jô y Leonardo Silva anotaron los goles que igualaron el resultado global y una vez más Atlético Mineiro tenía que definir desde los doce pasos. Alecsandro, Guilherme, Jô y Leonardo Silva fueron los autores de los goles y Atlético Mineiro se quedó con la Copa.

 Ronaldinho desafió a los que dijeron que estaba acabado y una vez más demostró su originalidad. Ese es Ronaldinho, el brasileño que se anima a probar en la industria musical componiendo canciones, el que jamás perdió a su niño interior que disfruta de jugar y deslumbraba con su magia, el que participó de las comparsas en el Sambódromo de Río de Janeiro, el que vive inmerso en polémica y no se debilita, el que logró ser aplaudido hasta por los hinchas del equipo contrario en los partidos más competitivos del mundo. El mismo que en la final de la Libertadores se tomó unos segundos para reivindicar a su rival con humildad: “Hay que felicitarlos, no es fácil llegar a una final de la Libertadores. Es un equipo que merece todo eso”.  

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