El plan perfecto que armó Alfaro para ganarle a Liga de Quito

Cambió del 4-4-2 a jugar con tres volantes en el centro. Mac Allister, Marcone y Capaldo fueron determinantes para una estructura clave para la gran victoria.

Alfaro tomó carrera ocho meses para llegar al día en que estampó la firma en el lienzo de su Boca. Tomó dos decisiones que le deben haber robado el insomnio: llegar 48 horas antes a Quito para aclimatarse en la altura y, sobre todo, cambiar el esquema de 4-4-2 a 4-3-2-1 (o 4-5-1). No es sólo por el 3-0, de visitante, a 2800 metros y sin aire. Sino que modificó una forma que lo tenía muy cómodo y que potenció a sus futbolistas y confundió al rival.

El Boca de los volantes de Alfaro es muy diferente al Boca de los delanteros de Barros Schelotto. Un volante central, dos interiores, dos por afuera (Zárate, antes de la lesión; Reynoso, luego). Hay una diferencia sustancial entre un mediocampo de 2 o 3 jugadores: en el 4-4-2, siempre se corre y se adapta hacia la pelota; en el 4-3-3, los interiores regulan la zona. Cuando éste último sale bien, es casi imposible para el rival penetrar.

Pero no estuvo el mayor mérito en lo defensivo, sino en la construcción del triángulo del medio. Marcone encontró en los dos interiores pases en diferente línea, a la espalda de los volantes de Liga de Quito, que salían en línea. Mac Allister recibía con tiempo y espacio para poder lanzar a la espalda de los defensores rivales. Capaldo podía salir a presionar hacia adelante. Los dos eran una autopista hacia la tercera fase: Salvio, por derecha, Reynoso, por izquierda, y Wanchope, por el centro.

Liga suele jugar 4-2-3-1, pero el esquema no fue espejado: los ecuatorianos tuvieron un triángulo con dos puntos de base, Boca con una base y dos hacia adelante. Chicaiza -el adelantado del equipo de Repetto- es mediapunta, entonces la batalla en el centro se volvía de 3vs2 en función de los de Alfaro.

La alta eficacia de pases acertados de Boca se debió, en gran parte, al dibujo táctico: Marcone (97%), Capaldo (86%), Mac Allister (81%). Los mediocampistas externos funcionaron siempre para llevarse marcas. Salvio con vértigo. Reynoso con una elegancia clave, también, para sumar pases. Alfaro consiguió una goleada en Quito que bien el título: “El Boca de Alfaro ganó 3-0 en la ida de los cuartos de final de la Libertadores”.

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