Emmanuel Adebayor: de sobrevivir a un atentado a gritarle un gol al Emirates Stadium

El delantero nacido en Togo jugará en Olimpia. Compartió plantel con Santa Cruz. Su historia de vida y el dolor por la discriminación.

Estaba con los amigos jugando al fútbol en las calle de Lomé, la capital de Togo. Sonó su teléfono. Ya tenía 70 partidos en el Mónaco. Pero estaba de vacaciones. Un compañero se acercó a atenderlo y le dijo que era Arsene Wegner. Él le dijo: “Sí, sí, claro. Por favor, cortá”. Siguió jugando. Al rato, volvió a sonar y atendió. Era de verdad. Él, un muchacho del Mónaco, jugaría en la Premier League para el Arsenal. El entrenador, que dirigió el equipo londinense durante 22 años, unos 1200 partidos, le preguntó qué condiciones ponía para jugar en su equipo. “Quiero usar la camiseta número 25. Kanu siempre fue mi ídolo”, pidió Emannuel Adebayor, que tenía como dios al delantero nigeriano que en 2002 y en 2004 ganó la Premier League en esa casa.

Pero Kanu no sólo era una referencia, sino que era prácticamente un personaje de ciencia ficción. Porque en Lomé no había televisores en todas las casas y Adebayor se había ido a la casa de los amigos para ver las imágenes que salían de la caja negra. Tardó años en convencerse de que los jugadores que aparecían en los partidos eran reales. Hasta que vio al multicampeón George Whea, tan mítico para el continente africano que de goleador del Milan o del PSG pasó a presidente de Liberia.

La vida en su país nunca fue fácil. Viajaba en micro, con su Selección, rumbo a Angola para disputar la Copa de África de 2010. Un grupo del Frente para la Liberación del Enclave de Cabinda disparó al micro y murieron dos personas. Era el capitán del equipo y le pidió a sus compañeros que llamaran a sus familias. Él llamó a su novia, embarazada y le comunicó: “Si es un niño, llamalo Emmanuel Jr. Si es niña, Emmanuela. Vuelvo a llamarte si sigo vivo”.

La vida de Adebayor y la relación con las condiciones socioeconómicas de su país nunca fueron fáciles. Cuando era un joven, en el Metz, una noche -según relató hace un tiempo- pensó en suicidarse. Su familia lo presionaba para tener una gran casa. Él cobraba un dinero que no le alcanzaba para eso y el club no le daba respuestas. “Nadie está feliz”, se dijo y bajó a una farmacia a comprar todas las pastillas que había. Un amigo lo llamó justo y lo convenció de que no hiciera ninguna locura.

En Inglaterra, fue el lugar en el mundo donde hizo ruido. Siendo un centrodelantero elegante, no era particularmente goleador, aunque sí un gran generador de asistencias y con talento para eliminar rivales. Jugó cuatro temporadas en Arsenal. Tras unas vacaciones, Wegner decidió prescindir de él. Se fue al Manchester City, muy enojado con la institución. Quedará para siempre su imagen festejando un gol cuando volvió a cruzarse con su anterior club. Se lo dedicó a toda la tribuna rival y eso generó un escándalo. Su justificación fue: “Los miré diciéndoles que hay cosas que no se hacen”. Su dolor era con el maltrato y con la discriminación. Había quedado muy marcado con lo que veía desde el micro camino al Emirates Stadium. Un hincha le escribió un cartel racista: “Tu padre trabaja de limpiar elefantes”.

En el Manchester City, conoció a Roque Santa Cruz, con quien compartirá equipo en Olimpia. Allí disputó 34 partidos y marcó 15 goles, aunque su primera temporada hizo 14. Hasta que apareció la oportunidad de su vida: Mourinho lo pidió para el Real Madrid y llegó a préstamo. Estaba en un momento de tanto talento que Diego Maradona, entrenador de la Selección Argentina en aquel entonces, lo votó para el premio Balón de Oro. Sin embargo, su tiempo en la Casa Blanca duró poco tiempo y regresó a Europa.

El Tottenham fue una de sus últimas casas. Allí tuvo momentos de lujo futbolístico y extravagancias sociales. Una vez, se tomó un avión relámpago a Togo para curarse un mal de ojo. Otra vez, en un cruce contra el Fulham, mantuvo un diálogo en pleno partido con un futbolista del rival, Brede Hangeland. Le consultó: “Tengo mucho hambre. No pude comer nada. ¿Me podrías recomendar un restaurante en la ciudad?”.

Tras cuatro temporadas en dos equipos de Turquía -el Istanbul Basaksehir y Kayserispor-, tomó una decisión que nadie esperaba. El presidente de Olimpia realizó una convocatoria en redes sociales para sumar socios a las institución para contratar a Adebayor. Finalmente, el delantero que el 26 de febrero cumplirá 36 años debutará en el continente americano. Asunción será su nueva casa.

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