Independiente, bicampeón: así conquistó la CONMEBOL Libertadores 1965

El 15 de abril, venció a Peñarol en la final de desempate en Santiago de Chile

Independiente sale a la cancha a jugar otra final, la de 1965, ya conoce el sabor de la victoria en la CONMEBOL Libertadores porque el año último se quedó con la gloria eterna. Está listo, tiene la confianza de quien defiende su título, la seguridad de quien ya conoce el campeonato y la adrenalina del finalista.

El árbitro peruano Arturo Yamasaki se prepara para hacer sonar el silbato, la experiencia lo acompaña y es conocido como el mejor del continente. Comienza el partido. Peñarol quiere quedarse con la victoria, pero el Rojo está en Avellaneda y la fuerza de la localía lo acompaña. Ambos van en búsqueda del gol, el juego es aguerrido y ríspido. El conjunto charrúa viene de ganar en 1960, 1961 y en 1962 llegó a la final. Tres años después está disputando esta instancia y no quiere regresar a Uruguay con las manos vacías.  

El primer tiempo finaliza 0-0 y los entrenadores tienen que hacer lo suyo en el vestuario. Manuel Gíudice motiva a los locales, mientras que Roque Máspoli a los de Uruguay. Se reanuda el partido y De la Mata, que estaba en el banco, entra por Suárez para cambiar el color del partido. 45 minutos para convertir, 45 minutos para sacudir la red, 45 minutos para poner la ventaja. El planteo del Rojo es 100% ofensivo, Acevedo desequilibra en el medio campo y Mura hace lo suyo en la línea. Van 83, el partido está por terminar, pero Raúl Bernao no deja que termine sin goles y anota el 1 a 0. Bernao con su calidad de juego, su habilidad en los espacios reducidos y con su amor por estos colores pone la ventaja. El segundo partido será en Montevideo e Independiente sabe qué tiene que hacer.

Ya pasaron 3 días del encuentro en Argentina y los jugadores están listos para disputar la revancha en el Estadio Centenario. Peñarol e Independiente se vuelven a ver las caras y ambos quieren ganar,  unos para poder disputar un tercer partido y otros para conseguir una Copa más. Todo indicaba que el árbitro del encuentro sería Alberto Tajada o Carlos Rivero, pero no. Ambos clubes quedaron muy conformes con el desempeño de Yamasaki en la ida y fue elegido para impartir justicia en la vuelta. Suena el silbato, la pelota comienza a rodar y la intensidad se empieza a sentir. A los 14 minutos Peñarol marca el primero, a los 43 el segundo y finalmente a los 46 el tercero. Giudice hace un cambio en el equipo vistante y sale Avalallay y entra De la Mata. Justamente es Vicente de la Mata quien anota el gol del honor para el Rojo a los 89 minutos. El honor se defiende y ahora habrá que jugar un tercer partido para conocer al nuevo campeón de la Copa Libertadores. Un desempate por el título. 

15 de abril de 1965, la historia se define. Dos días después de la revancha en Montevideo, los equipos viajan a Santiago de Chile para disputar el desempate en el estadio Nacional y 200 fanáticos argentinos cruzan la cordillera para ver a su equpo. La incertidumbre reina, la adrenalina se siente y los nervios también juegan este partido. Por tercera vez, Yamasaki hace sonar el silbato que da comienzo a la gran final y ambos equipos corren en búsqueda del gol.

A los 9 minutos, Carlos Pérez hace un gol en contra e Independiente gana 1 a 0. A los 23 Raúl Bernao para la pelota con el pecho, la baja y de volea rompe el arco. El delantero que ama a Independiente, que, a pesar de sentir el orgullo de jugar en el equipo de su vida, reconoce que el potrero lo seduce más que las grandes canchas, pone el 2 a 0. Su estilo emula al de Garrincha y este gol es digno del crack brasileño. El tercero fue de Raúl Avalay a los 33 minutos y a los 44 Raúl Joya anota el descuento para Peñarol. El último gol del partido fue a los 81 minutos gracias a Osvaldo Mura, quien recibe la pelota desde mitad de cancha y amaga a unos cuantos. Deja en el camino a Goncálvez y a Pérez y se luce con una definición a la altura de este plantel. La defensa de Peñarol está abatida y la delantera completamente anulada. Terminó el partido. Montevideo apaga sus radios y Avellaneda festeja. Independiente ganó 4 a 1 y otra vez la Copa Libertadores es suya. Los hinchas levantan a Mura en hombros, ligero y petizo, y es el símbolo de esta victoria histórico.  La historia tiene su nombre.

La Copa Libertadores inició en 1960 y para 1965, Independiente ya tenía dos títulos. Ese año arrancó desde las semifinales y eliminó a Boca Juniors. Luego en la instancia definitiva tuvo que enfrentarse a Peñarol y la final duró una semana. Una semana de tensión, de viajes, de definiciones, de concentración, de incertidumbre y sobre todo, de ansiedad. El primer partido se jugó el 9 de abril, el siguiente el 12 y la gran final el 15. Ese día, Independiente escribió una de las páginas más importantes de su historia y sumó una copa más a su vitrina. El resto llegarían en 1972, 1973, 1974, 1975 y 1984. El conjunto de Avellaneda es el que más copas ganó, el que más veces abrazó la CONMEBOL Libertadores, el Rey de Copas se hace llamar. 

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